Un solo ruido, dos direcciones
La cisterna retiene el agua porque dos válvulas están cerradas a la vez: la de llenado deja entrar agua hasta que el flotador llega a su nivel, y el clapet cierra la salida que la vacía en la taza. Un inodoro que corre significa que una de las dos no cierra. Y aquí está lo incómodo: desde fuera del baño, las dos suenan exactamente igual.
Si el clapet fuga, el agua se escapa de la cisterna a la taza, el flotador baja, la válvula abre para reponer y ahí tienes tu siseo. Si la válvula no cierra, el agua sigue llegando y baja directa por el rebosadero a la taza: el mismo siseo. En el primer caso el agua sale por el fondo del depósito; en el segundo nunca llega a quedarse. Mismo ruido, avería opuesta, pieza completamente distinta.
Por eso nadie debería empezar este trabajo comprando un clapet. Empieza con cinco gotas de colorante alimentario en la cisterna — o una cucharada de salsa de soja, o té muy cargado, cualquier cosa que coloree el agua y se aclare. No descargues. Espera quince minutos. Mira en la taza. Si el agua de la taza ha cogido el color, el agua atraviesa el clapet y el clapet es tu avería. Si la taza sigue clara, nada pasa por el clapet y el agua baja por el rebosadero. Ese es todo el diagnóstico, no cuesta nada y no admite discusión.
Por qué la segunda mitad exige la llave de paso
Si la taza quedó clara, cierra la llave de paso de la pared — el pequeño tornillo ranurado o la palanca en la tubería — y mira qué hace el nivel en la cisterna. Si está por encima de la boca del rebosadero, ya lo tienes: la válvula cierra, pero demasiado tarde y demasiado alto, y el sobrante se va por el centro. Ajustar la altura del flotador — un tornillo en el cuerpo de la válvula o un clip en el brazo — baja el nivel dos o tres centímetros por debajo de la boca y el ruido se acaba.
Si el nivel es normal pero la válvula seguía abierta antes de cerrarla, la avería es la válvula — casi siempre una membrana interior con un grano de arena o de cal en su asiento, que le impide cerrar del todo. En casi todas las válvulas modernas la tapa superior se quita con un cuarto de vuelta o presionando dos pestañas, y debajo hay una membrana de goma sobre un asiento pequeño. Sácala, aclárala por las dos caras y vuelve a ponerla: reparación gratis. Si la goma está muerta, cambias la membrana y no la válvula, que es la diferencia entre una pieza pequeña y una tarde de fontanero.
El bloque azul de tu cisterna es la causa del clapet muerto
Un clapet es una junta de goma, y la goma tiene un enemigo dentro de una cisterna: el cloro y los disolventes de los limpiadores con lejía. Los bloques azules que se echan al depósito y los limpiadores que se cuelgan de la pared son exactamente eso, mantenidos en contacto con la goma durante semanas: el clapet se endurece, se curva por el borde y deja de ajustarse a su asiento. Si llevas años usándolos, has ido destruyendo lentamente la pieza que retiene el agua, y la fuga que persigues es el resultado.
Así que no cambies el clapet para volver a poner el bloque. Antes de sustituir nada, pasa un dedo por el asiento de la junta: un clapet que solo tiene cal o una película viscosa vuelve a sellar tras limpiarlo, y eso son dos minutos. Si la goma está rígida, sin brillo o visiblemente despegada del asiento en un punto, está acabada y solo sirve una nueva. Y cuando pongas la nueva, saca el bloque azul para siempre.