No hay nada abierto. El contador sigue girando. Esa es la respuesta entera.

Factura duplicada sin cambiar de hábitos · Un silbido tenue de noche con los grifos cerrados · Una mancha húmeda que crece en la pared · Un trozo de césped siempre más verde · Una zona tibia en el suelo · El contador gira sin que nadie use agua
0 €Un minuto y la cámara del móvil: el contador es el único instrumento necesario
0,5 L/minParece nada. Son 263 m³ al año
Regular o vaivénUna fuga gira en un sentido. El aire gira en los dos
Fácil · La prueba es gratis, siempre que nada se esté llenando en silencio

La esfera, la lectura y las cuatro llaves que se aíslan en orden

diagnóstico
Indicador de caudal
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Forma del movimiento
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Caudal
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Siguiente
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lo que se toca avería correcto Pulsa la esfera, una llave o los aparatos

Un contador mide caudal, no intención

El rodete gira cuando el agua circula y se para cuando no. No tiene ni idea de si alguien quería esa agua. Así que la pregunta «¿hay fuga?» tiene una respuesta exacta, gratuita y que se obtiene en cinco minutos — y casi nadie la busca: se salta directamente a «el contador estará mal» o «pagaré y ya».

Que la factura sea lo primero que se nota tiene una razón: llega cada dos o tres meses. Una fuga puede pasar invisible en el papel durante todo ese ciclo. Cuando la cifra parece rara, ya se han ido decenas de metros cúbicos. Un inodoro con la junta de descarga que no cierra pierde de uno a tres metros cúbicos al día, y es completamente silencioso, porque el agua baja por la pared interior de la taza, donde nadie mira.

Tres formas de moverse, tres respuestas distintas

La aritmética que cambia la decisión

La gente ignora las fugas pequeñas porque una gota parece poca cosa. Conviértela y deja de parecerlo. Toma el caudal en litros por minuto, multiplica por 1440 para litros al día, y luego por 365 y divide entre 1000 para metros cúbicos al año. En la imagen la calculadora muestra el caso de referencia: 0,5 L/min parece un chorrito que ni se oye, y son 720 litros al día — 263 m³ al año. Una fuga de un litro por minuto pasa de 500 m³. Esa es la cifra que merece actuación, y la acabas de medir gratis.

Aísla antes de llamar a nadie

Cierra la llave que hay después del contador y mira: si el indicador sigue girando, la fuga está del lado de la acometida o entre contador y llave — normalmente es cosa de la compañía, avísalo. Si se para, abre esa llave, cierra la rama de jardín o riego y vuelve a mirar: si gira, es la conducción exterior. Si eso también lo para, abre el jardín y cierra la llave de entrada de la casa — si gira, está dentro, y acabas de ahorrarte un desplazamiento demostrando dónde no está. Luego ve habitación por habitación con las llaves de aislamiento. Escuchar ayuda cuando ya estás cerca: de noche, con todo apagado, apoya un extremo de un palo o un destornillador contra la pared o el suelo y el otro en la oreja. Una fuga es un silbido continuo y agudo. Revisa codos, empalmes y cualquier punto donde la pared esté húmeda, ampollada o con moho.

Antes de empezar. Contador simulado, no el tuyo. Esta prueba dice solo si hay fuga y más o menos de qué tamaño — nunca exactamente dónde. Para y llama a un fontanero o a la compañía si: el caudal pasa de un litro por minuto (más de 1.400 litros al día, suficiente para socavar una solera), el agua se ve correr por un techo o una pared, hay una zona tibia en el suelo (tubería de agua caliente bajo solera), no encuentras o no puedes accionar la llave general, o la fuga está antes del contador. Guarda todas las facturas de reparación con la ubicación, el trabajo realizado y la fecha: muchas compañías aplican un descuento por fuga, y esos documentos son la solicitud. Si sospechas que el contador está mal, descarta primero tu propia instalación: en la mayoría de sitios, un contador que resulta exacto te deja pagando la verificación.

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