Por qué corre el agua si nadie ha descargado
Una cisterna es un circuito cerrado con un solo trabajo: retener un volumen fijo de agua y soltarlo cuando se lo pides. Tres piezas sostienen ese contrato: la válvula de entrada la llena, el flotador le dice cuándo parar, y la junta de descarga cierra el desagüe.
Si falla cualquiera de las tres, el circuito no se cierra nunca. El nivel baja, el flotador baja con él, la válvula abre para compensar, y el agua escapa exactamente al ritmo al que entra. Ese es el ruido que oyes a las dos de la mañana.
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Las tres formas de romper el circuito
- Junta gastada (lo más habitual). La goma se endurece, se deforma o se cubre de cal. No se abre del todo: se queda con una rendija, y por ahí se va el agua sin parar.
- Nivel de entrada demasiado alto. El agua pasa por encima del tubo de rebose y el sobrante cae directo a la taza.
- Flotador atascado o inundado. Se queda pegado a la pared o se ha llenado de agua y se hunde: la válvula nunca recibe la orden de cerrar.
La prueba barata: cierra la llave de paso ocho horas. Si deja de correr, el fallo está en la cisterna. Si sigue, el problema es la conducción o la propia taza.
Cuánto te está costando de verdad
Una cisterna que no para pierde hasta 750 litros al día. Ajusta las cifras a lo que hayas medido arriba.
Agua perdida al año—
Factura del agua al año—
Hacerlo tú—
Llamar al fontanero—
Te ahorras—
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Esta guía está escrita con criterios de España. En buena parte de Latinoamérica la cisterna se llama tanque, la válvula de descarga es el sapo, y el agua puede costar bastante menos. Las unidades son litros y metros cúbicos (1 m³ = 1.000 L); el precio de referencia, 2 €/m³, es una media orientativa: comprueba tu recibo.
Antes de empezar. Este esquema es una simulación del principio, no una foto de tu aparato. Cada fabricante cambia detalles: cierra siempre la llave de paso y confirma la medida antes de comprar. No cubrimos gas, electricidad ni trabajos que exijan desmontar la taza.