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Rearma una vez. La segunda respuesta es el fallo.

Agua fría por el grifo caliente · El panel está apagado · Ni ventilador, ni chisporroteo, ni llama · Esta mañana funcionaba · Un magnetotérmico está abajo · Un botón rojo ha saltado en el enchufe · La casa estaba llena de invitados · El aparato tiene más de ocho años · Hay agua en la base del termo · El agua da calambre en los dedos
Una vezRearmar es una prueba, no una reparación. A la segunda, el fallo está dentro
3 gratisCuadro, pila, llave, modo — casi todo termina aquí
8 añosMás allá, una reparación grande paga la avería siguiente
No se abre la carcasa · Ni cableado ni gas · Gratis, o 60–150 € de visita

El sistema, no la máquina: suministro, termo y panel, agua — y dónde se aloja cada avería

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dónde mirar avería correcto Pulsa el suministro, el panel o el lado del agua

Rearmar es una prueba. No es una reparación.

Un magnetotérmico que ha saltado ha hecho su trabajo: ha detectado corriente que se iba a donde no debía. Volver a subirlo te da una sola información — ¿el fallo desaparece solo, o sigue ahí? Si el aparato aguanta una semana, el salto fue puntual. Si vuelve a saltar en minutos, el fallo es permanente y está dentro del aparato, casi siempre una resistencia cuya aislamiento ha cedido. La regla existe exactamente para ese caso.

Porque un termo es una cuba de agua con una resistencia enchufada a la red dentro. Una resistencia con derivación a tierra puede hacer que el agua conduzca. El magnetotérmico es lo único que hay entre eso y la persona bajo la ducha. Mantenerlo cerrado es mantener cerrado un interruptor sobre un fallo que sigue presente — y por eso fabricantes, electricistas y bomberos dicen la misma frase: rearma una vez; si vuelve a saltar, para y llama a alguien cualificado. No hay ninguna versión de esto en la que probar por tercera vez diga algo nuevo.

Y dos casos más que no necesitan criterio. Si cualquier agua caliente da calambre o adormece los dedos, deja de usarla y corta en el cuadro. Si un aparato de gas lleva un rato sin encender y hueles gas, no toques ningún interruptor: abre, sal y llama al teléfono de urgencias del gas. En gas importa además no quedarse ahí dándole al encendido: el gas sin quemar se acumula, y la secuencia correcta es cortar, ventilar, esperar y probar una vez.

Tres lados del sistema — y ahí es donde se colocan las averías

Antes que nada: ¿es eléctrico o de gas? Los dos tienen una lógica de avería y un primer gesto completamente distintos. Un termo eléctrico de acumulación es un cilindro grande en la pared con un monomando al lado, y su suministro es un magnetotérmico más un enchufe con botón de prueba. Un aparato de gas es una caja fina con un conducto arriba, su suministro es un contador y una llave, y — lo importante — puedes probar el suministro en diez segundos con la cocina. Misma tubería: si los fuegos encienden, hay gas en la casa y el fallo es el aparato. Si no encienden, has encontrado todo el problema sin tocar el aparato.

La decisión que cuesta dinero de verdad

Cuando ya es una pieza y no el suministro, la pregunta no es qué se ha roto sino si este aparato merece una reparación. Tres peldaños, y el orden importa: gratis (rearme, pila, llave, modo) cubre la mayoría de los avisos; una pieza (filtro, termostato, resistencia, electroválvula) cuesta decenas de euros y compensa en un aparato con años por delante; el aparato es el peldaño donde la reparación deja de tener sentido. La vida útil es de unos ocho años según norma, ocho a doce en la práctica. Más allá, una reparación grande no arregla el problema: paga por adelantado el siguiente.

Y una excepción manda sobre todo lo anterior: si el agua sale de la cuba y no de un racor, la respuesta es un aparato nuevo. La cuba es un elemento a presión con un esmalte o vidrio interior, y un revestimiento oxidado de parte a parte no se remienda desde fuera. El agua que sale de una válvula o de un racor es otra historia y suele ser barata — así que mira de dónde parte, no solo que el suelo esté mojado. Unas gotas por la válvula de seguridad mientras calienta son dilatación normal; un chorro continuo, no.

Donde esta página termina. Nada de aquí implica abrir la carcasa, y nada implica cableado ni tubería de gas — esos son los dos puntos donde la reparación doméstica deja de serlo. Para y llama a alguien si el magnetotérmico vuelve a saltar tras un solo rearme; si algún agua da calambre; si hueles gas, en cuyo caso sal y llama al teléfono de urgencias del gas en vez de a un fontanero; si el agua sale de la cuba; si el panel muestra un código que ya has rearmado una vez; si el aparato tiene más de ocho años y esta es su primera avería grande, porque el dinero sensato va a un aparato nuevo; o si está en garantía, donde abrirlo tú puede anular la cobertura que ya pagaste. Y una nota de diagnóstico: cuando llames, da cuatro cosas — eléctrico o gas, marca y modelo, el código de avería, y lo que ya has descartado. Eso último es lo que evita que la conversación vuelva a empezar desde cero, y también lo que evita que una avería vaga te la vendan como grande.

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