Tres causas que parecen iguales sentado
Una silla que baila tiene exactamente tres causas habituales, y necesitan tres arreglos distintos. Equivocarse no solo falla: hace más difícil el siguiente intento.
- Fijaciones flojas. Los tornillos y pernos que unen el asiento a las patas, o los refuerzos de esquina por debajo, se aflojan en pocos años. Aprieta en diagonal, como los tornillos de una rueda: un poco en cada uno, girando alrededor de la silla, para que el marco suba escuadrado en vez de inclinarse hacia la esquina que apretaste primero.
- Una pata corta, o un suelo que no está plano. Por eso la prueba tiene que ser sobre baldosa: en moqueta, una silla con el marco perfecto también baila. Mete una tarjeta bajo la pata que se levanta hasta que deje de bailar y mide el montón: ese es el grosor de tu fieltro. Dos o tres milímetros cubren casi todos los casos.
- Una unión encolada que cedió. La cola de una unión de espiga o de tarugo cristaliza con los años. Meter cola nueva en la rendija es el error clásico: no se adhiere a los restos endurecidos, aguanta unas semanas y falla. Hay que abrir, rascar hasta la madera limpia, encolar y prensar 24 horas.
Lo que lo empeora
- Serrar una pata. Sin guía cortarás en ángulo y tendrás una silla más baja que sigue bailando. Hay que levantar la pata corta.
- Escuadras metálicas o tornillos atravesando la unión. Aguantan una temporada y después concentran el esfuerzo en un punto y parten la madera.
- Apretar de más. La rosca en madera blanda se arranca mucho antes de que el tornillo parezca firme.
- Fieltros en una silla con uniones flojas. Escondes el balanceo en vez de arreglarlo.
Detente y llama a alguien si la madera está partida, una pata se ha roto, varias uniones han cedido a la vez o un arreglo vuelve una y otra vez. Eso es estructural, y una silla que falla bajo alguien es una caída.
Antes de empezar. Vista simulada, no tu silla. Los muebles de kit y las sillas de oficina usan llaves Allen y fijador de roscas, no cola de madera — compruébalo antes de comprar. Y no valides un arreglo zarandeándolo: siéntate despacio primero.